El Neuromarketing el mayor aliado de las Empresas

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El Neuromarketing  se ha convertido en una de las aliadas de las empresas, que la ven como una herramienta muy útil para comprender a los consumidores y diseñar procesos mucho más efectivos. Se ha convertido así en una solución a muchos problemas y en una vía para lograr muy buenos resultados.

El aplicar el neuromarketing a los procesos de compra en tiendas ha ayudado a comprender la complejidad de los mismos. El cómo compramos no es simple y sencillo e incluso si se parte de la base de que al mismo tiempo se están usando tanto el cerebro emocional como el racional no se tiene una imagen completa del proceso.

Uno de los ejemplos son las tiendas de la cadena de jugueterías Imaginarium, que ha rediseñado sus locales tras realizar un estudio de neuromarketing. La firma enfrentó a unos consumidores de prueba a un piloto y midió las reacciones con neurociencia. Con ello midieron las emociones que despertaban entre los visitantes los procesos de venta y ajustaron la nueva tienda a lo que estaban viendo. Las nuevas tiendas permiten tocar los productos y jugar para maximizar el impacto y la relación.

No es, por supuesto, el único ejemplo. De hecho, no hay que irse muy lejos para ver cómo la neurociencia está cambiando cómo compramos y cómo nos enfrentamos a los puntos de venta. Uno de los grandes booms de los últimos tiempos es el del marketing olfativo. Las tiendas de todo tipo y condición han empezado a emplear de forma recurrente los olores, ya que los estudios de neuromarketing han demostrado que el olfato es un poderoso motor de ventas que cambia cómo actuamos.

Otras compañías emplean la información de los efectos que tienen las compras en nuestro cerebro para posicionar productos y motivar el consumo. El ir de compras libera dopamina, lo que nos hace más felices. Esto hace que, por ejemplo, una cadena de hipermercados que juega con los precios, como es el caso de Costco, use el poder de los productos que hay que comprar (como detergente o pasta de dientes) para llevar al consumidor a las tiendas, pero que luego juegue con la distribución y la sensación de encontrar tesoros para incentivar las ventas. El cómo muestra los productos (con selecciones de productos para compras impulsivas o la muestra de amplios muestrarios) hace que se active la sensación de descubrimiento: el consumidor está entretenido y además siente que está encontrando cosas, que está descubriendo en medio de todo aquello los productos.